Viaje en el tiempo

España deja de ser la excepción para la ultraderecha europea que avanza.

Ilegalizar organizaciones, construir muros en las fronteras, enaltecer símbolos patrios y perseguir manifestaciones religiosas, hace un par de años esto era cosa del pasado más oscuro de la historia y no podíamos imaginar que un partido político y mucho menos con el apoyo de miles accedieran al parlamento. Esto acaba de suceder en Andalucía donde el movimiento de ultraderecha VOX ganó las elecciones legislativas, un partido que va por todo y se proyecta en el gobierno de España.


“Vox ha crecido a base de muchos miedos, como en otros países –globalización, desigualdad, inmigración…–, pero el chute definitivo se lo ha dado un patrioterismo barato como reacción al conflicto independentista catalán.” escribió Lola García en su columna de La Vanguardia.
España, el único país de la región que aún no contaba con una fuerza política parlamentaria de extrema derecha, dejó de ser la excepción.
Siguiendo el camino de la indignación provocada, de la apatía política y la asepsia ideológica que llevaron a Trump, Bolsonaro, Salvini, entre otros al gobierno, quienes ya están dando muestra de sus acciones y resultados, aumento de la fragmentación social y la pobreza, pérdida de derechos laborales y sociales.

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