Un Solo Uruguay se prepara para ocupar Montevideo

El movimiento de «autoconvocados» parece resurgir de las cenizas de su último encuentro. Luego de aquella falta de convocatoria vuelve renovado y con un discurso más antigobierno que nunca. «Estamos ante una situación peor que la de 2002» dicen. Y olvidan aclarar los millones de apoyo del estado que recibieron, las políticas diferenciadas para el sector, la apertura de mercados, las exoneraciones fiscales, las ayudas ante emergencias climáticas.

Una vez más son los representantes de los grandes terratenientes quienes mandan a la peonada a tapar la ciudad. Igual que en el 1999, bajo el lema «rentabilidad o muerte», se olvidan que fueron aquellos los gobiernos que los ahogaron y que nunca vivieron un auge mayor que en los últimos 15 años, pero como en el cuento de la cigarra y la hormiga no supieron administrar y hoy vuelven a las calles a pedir al estado que les perdone las deudas, que financien su estilo de vida. Como antes, como siempre.

Mientras tanto el gobierno ha invertido como nunca en el desarrollo de políticas para la agricultura familiar, en infraestructura histórica (rutas y puentes) para que puedan movilizar su producción, garantizando derechos a los trabajadores rurales, invertido en investigación agropecuaria y abrierto mercados a la producción agropecuaria. Ahora hace falta un nuevo empujón, el del empresariado serio que asume responsabilidades e innovaciones, que agrega valor a su producción y es parte del proyecto de país que mira para adelante.

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