Las intendencias blancas y coloradas evidencian malas prácticas públicas

El ahorro en gasto público, para la reducción del déficit fiscal, ha sido una de las banderas de la oposición en esta campaña. Otra, el reclamo de transparencia y ética en la función pública. Ambas demandas caen por su propio peso cuando se observa la forma en que llevan a la práctica el ejercicio del gobierno en las intendencias departamentales.

Es preocupante como las intendencias de la oposición tienen un porcentaje extremadamente alto de contrataciones directas de los recursos humanos, en vez de realizarlo a través de procedimientos competitivos y meritocráticos, como correspondería.

En 2018, las intendencias blancas y coloradas contrataron el 41% de su personal en forma directa y cuatro de ellas están por encima del 80% en esta práctica. Estos valores son muy superiores a los de las intendencias del Frente Amplio que tuvieron solo un 11% de sus ingresos en forma directa, y contrastan mas aún al comprarlo con la administración central del FA donde este indicador es de solo 6%.

Lo antes expuesto deja en evidencia dos estilos diferentes de gestión en cuanto a la transparencia y a las buenas prácticas en la administración. A su vez, demuestra con hechos el peso que se le asigna a las capacidades a la hora de elegir a los mejores servidores públicos, en los partidos de la oposición éstas no parecen ser un valor tomado en cuenta.

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