La derecha: usina de fake news

Mientras todos los partidos políticos con representación parlamentaria firman un “Pacto Ético” contra las noticias falsas en la campaña electoral, la derecha sigue haciendo funcionar su usina de “fake news” sin autocrítica mediante.

Este proceso, impulsado por la Asociación de la Prensa del Uruguay (APU), es considerado un acto de vanguardia internacional, en algo están todos de acuerdo, y es que en los últimos tiempos la mayor amenaza electoral parece no estar en los candidatos y sus programas sino en la incidencia que tienen las noticias falsas en la opinión pública. Politólogos, publicistas, comunicadores y gran variedad de consultores políticos se estremecen ante cada publicación falsa mientras militantes y
ciudadanía parecen disfrutar del show.

Líderes e incluso precandidatos del partido nacional y colorado utilizan estas herramientas para instalar desconfianza y descontento en la población.

Jorge Larrañaga se estremeció con una foto de personas durmiendo en la calle, pero la foto era de EEUU, Germán Cardozo ilustró con una foto de Woodstock un acto de “un solo Uruguay”, Gandini publica fotos de rutas en mal estado en Brasil, Ana Lía Piñeyrúa fotos trucadas de Vázquez, y esto es solo una pequeña muestra de una práctica extendida en la derecha de Uruguay. Una receta exitosa en Brasil, Argentina y varios paises del mundo.

Las noticias falsas ya no son una novedad pero el ritmo en el que crecen es alarmante, el
vértigo de una campaña electoral parece ser el mejor entorno para que se reproduzcan.
Obama, Trump, Macri, Bolsonaro son algunos de los líderes cuyo caudal electoral se vincula a
una estrategia de gestión de redes y “fake news”. Pero al final todos pierden, cuando ya no hay
tiempo para chequear la información, cuando lo que importa son los “likes” sólo gana la
desconfianza en el sistema político y el periodismo convencional. Una nota del NY Times sobre
este tema concluye que este tipo de noticias “Pueden confundir y polarizar a los ciudadanos,
minar la confianza en los medios y distorsionar el contenido del debate público.”

Un equipo de investigadores del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) realizó un
estudio científico, cuyos resultados fueron publicados este año en la revista Science,
confirmando que las noticias falsas se extienden mucho más rápido que las verdaderas. Los
expertos Sinan Aral, Soroush Vosoughi y Deb Roy, analizaron 126.000 historias difundidas en
Twitter entre 2006 y 2017, con más de 4.5 millones de tuits de unos 3 millones de personas. El
equipo utilizó evaluaciones de seis organizaciones independientes de verificación de datos
para clasificar la verdad o la falsedad de estas historias, estimando que existen unos 48
millones de bots en Twitter y 60 millones en Facebook (bot: programas que replican de forma
mecánica los tuit).

“La falsedad se difunde significativamente más lejos, más rápido, más profunda y más
ampliamente que la verdad en todas las categorías de información, y los efectos fueron más
pronunciados para noticias políticas falsas que para noticias falsas sobre terrorismo, desastres
naturales, ciencia, leyendas urbanas o información financiera”, aclaran los autores a la revista
Science.

Un reciente estudio del periódico Folha de S. Paulo, realizado sobre 1.339 mensajes enviados
por lectores, indica que el 97% de las noticias compartidas por whatsapp por los seguidores del
excapitán son falsas o distorsionadas. Los datos de Datafolha, además, revelan que 6 de cada
10 electores de Bolsonaro se informan mayoritariamente a través del Whatsapp.

Un comentario sobre “La derecha: usina de fake news”

  1. Sartori es el guaido uruguayo.
    Si la izquierda gana y profundiza los cambios, este personaje será el próximo autoproclamado, y ahora es el momento en que se infiltra en la política Uruguaya.
    Es la forma en que EEUU nos hará lo mismo que a Venezuela

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