La contradicción del “batllismo liberal”

Las contradicciones en el programa de Ernesto Talvi se perciben desde la concepción misma de su planteo inicial; la idea de un “batllismo liberal” es una total sinrazón. No puede usarse el término “batllista” para referirse el ex director del CERES, uno de los principales think tanks liberales de Uruguay.

Ahora bien, si se profundiza un poco más en el programa del Partido Colorado, las contradiciones se suceden una tras otra. Lo que queda claro es que de “batllismo” hay poco y lo mucho que se muestra es totalmente “liberal”.

Por ejemplo, sobre los funcionarios públicos, dice el programa: “Si no reponemos 6.000 vínculos que terminan por año de personas jubiladas, destituidas o fallecidas podemos alcanzar ahorros de hasta 1.000 millones de dólares sin resentir la calidad de los servicios públicos y sin afectar los derechos adquiridos por los trabajadores”. En declaraciones públicas se sube la apuesta y se habla de 9.000 vacantes que no se cubrirían.

Sin embargo, partiendo de la base que Uruguay no tiene un nivel de funcionarios públicos alto en la comparación internacional (17% del total de trabajadores en Uruguay, contra 18% en promedio en los países desarrollados), que además el país ha disminuido la cantidad de funcionarios públicos como porcentaje de los trabajadores totales (en 1996 era de 21%) y finalmente que de los 65.000 puestos públicos que se han creado de 2005 a esta parte, 60.000 fueron para las áreas educación, salud y seguridad; se concluye que no es posible cumplir los objetivos de no cubrir vacantes sin afectar las áreas de educación, salud y seguridad.

Por otra parte, en materia de seguridad social, la propuesta del Partido Colorado introduce un cambio en la regla del tope a las comisiones de las AFAP, permitiendo que sea de 50% del promedio en lugar de 50% del mínimo. Este cambio no es inocente, sino que beneficia directamente a las AFAP privadas, otorgándoles ganancias mayores a las normales, y perjudica a las jubilaciones futuras, en particular a las de personas jóvenes y de menores ingresos.

Talvi plantea también otra normativa que beneficia a las AFAP privadas y perjudica a los afiliados. Dice el programa: “la asignación de oficio se realizará a aquella que tenga mayor rentabilidad neta”. Aquí la clave es que al inicio de la vida laboral la decisión óptima para un usuario es elegir la AFAP con menor comisión; pero claro, como ésta es la estatal, las AFAP privadas protestan.

Finalmente, respecto al Estado, la tesis central que recorre el documento es un enfado con el accionar estatal; nada más alejado del batllismo que proclama. A partir de ese enojo se concluyen las propuestas de disminución de funcionarios públicos o la desregulación de las comisiones a las AFAP, pero también la disminución de la regulación del sistema financiero para los actores “de mayor experiencia”, la desregulación de la actividad bancaria bajo el diagnóstico de que hay “sobrerregulación” o modificaciones en la regulación y legislación laboral, reduciendo la negociación a nivel de empresa y limitando las competencias de los Consejos de Salarios a la fijación de salarios mínimos por categoría.

Queda claro que el concepto de “batllismo liberal” mas que una contradicción, es un imposible.

El oportunismo del “liberal y progresista”

Continuando con la revisión del programa del Partido Colorado, uno se choca de lleno con la autodenominación de Talvi como “liberal y progresista”.

En este caso es importante tener presente que si observamos los datos de encuestas de opinión de los últimos 20 años, parece ganar terreno la idea de disminución de la importancia que debe tener el Estado en los asuntos públicos: un avance hacia lo liberal.

Por otra parte, resulta innegable la instalación de un conjunto de nociones sociales vinculadas a la nueva agenda de derechos: un avance hacia lo progresista.

Desde este punto de vista, el ascenso de una figura autodenominada liberal y progresista no es solamente un detalle comunicacional, sino que puede verse lógicamente como un acto beneficioso de oportunismo electoral.

La re aparición de Talvi, ahora como candidato presidencial, con una prédica liberal y progresista se explica entonces como consecuencia de un cálculo de sus posibilidades de ascenso y no

como un planteo sincero.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *