A falta de programa buena es la yoga

La oposición ha vuelto a dar sobradas muestras de la debilidad o, cuando menos, la absoluta falta de competitividad de sus propuestas programáticas y sobre todo cuando de gobierno y gestion de la materia sensible se trata, estos es: frente a los extensos desarrollos de políticas públicas y de estado del gobierno en materias tan sensibles como la recomposición del tejido social, con especial énfasis en la situación de los sectores más vulnerables de la población, así como en la extensa agenda de derechos promotores y garantistas de los mismos, el Partido Nacional se despacho en las últimas horas con la proposición de la instalación de clases de yoga como un pilar fundamental de dichas políticas.

En efecto, el asesor en políticas sociales del presidenciable por el Partido Nacional, Pablo Bartol expuso en el programa Diario de Campaña, emitido por Nuevo Siglo Tv, «El yoga, como tantos otros instrumentos que hay, te dan un sentido de para qué estoy en el mundo, qué quiero para mi futuro y te hacen pensar en vos mismo», “Queremos que noten el calor y cariño del Mides y que no sea un edificio solo de funcionarios sino que tenga un destino de tener a las personas en situación de calle para animarlas a salir adelante».

Evidentemente tan innovadora propuesta provocó reacciones tanto en los referentes académicos en la materia como de los círculos políticos de gobierno competentes en la misma, así el politólogo Daniel Chasquetti ironizó sobre la misma «Llevamos dos años discutiendo en la Facultad de Ciencias Sociales sobre cómo abordar el problema de las personas en situación de calle. Era tan fácil la solución…», a la vez que expresó frente al tono increpante del senador del Partido Nacional que lo convidó a salir del centralismo de las oficinas y los escritorios y darse “una vuelta” con humildad a vivir la realidad del barrio Casavalle, que “En 25 años de docencia en la facultad aprendí a respetar a la gente que labura en el territorio. Antes y después de experiencias como Los Pinos. Acusarlos de burócratas es un muy injusto».

Por su parte la Ministra de Educación y Cultura, Dra. Ma. Julia Muñoz expresó en declaraciones a Telemundo 12 “Hay cosas que… no sé qué termino usar para no decir ridículo, porque quedaría muy feo, pero imagínense al Mides haciendo yoga, diciéndoles a los pobres que tengan esperanza que el mundo va a cambiar, sin hacer políticas publicas que realmente impacten en el trabajo, la vivienda y la salud de la gente… a mí me parece un poco fuera de lugar», y profundizó “Usted no puede que un programa de gobierno, de alguien que piensa que puede ser presidente, que tiene la ilusión de ser presidente, que espero que no se concrete, pueda decir que la pobreza se combate con esperanza. La pobreza se combate con políticas públicas de inclusión social, como se ha combatido, y aun falta, porque quedan muchos sectores de la población excluidos todavía, pero sí hay un camino y sí se sabe cómo se puede trabajar».

No obstante, cuando era razonable de esperar que el candidato presidencial del Partido Nacional Luis Lacalle Pou optara por respaldar la propuesta de su Asesor con una mayor fundamentación o, vía do menos, con una mayor solidez de argumentación de la misma, sólo se despachó públicamente “matando al mensajero», esto es: expresando epítetos y calificativos personales e institucionales que nada tenían que ver con la centralidad de la cuestión, así expuso públicamente que la respuesta a la propuesta por parte del gobierno fueron solo “…agravios por parte de la Ministro de Educación y Cultura. Es la peor Ministro de Educación y Cultura que ha tenido el país. Una mujer que nadie entiende que hace en el cargo..”.

En definitiva, frente a las diferentes posturas en torno a la problemática generada por la propuesta del Partido Nacional, se impone concluir en que no se trata de cuestionar la validez o eficacia de una herramienta concreta, como las hay y muchas, sino que por el contrario se trata de la exposición pública de una verdadera distancia entre concepciones ideológicas al respecto, se trata de la contraposición entre una concepción ideológica que pone al gobierno y a las políticas de estado como el centro de la recomposición del tejido social a través de la inclusión y, otra concepción que divorcia al Estado y las funciones gubernamentales de dicha responsabilidad profunda.

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